martes, 10 de junio de 2008

Origen de la familia Gamboa

Origen de la Familia Gamboa (I parte)

ID de Artículo : 447
Audiencia : Default
Versión 1.00.01
Fecha de Publicación: 20/2/2007 0:34:14
Lecturas : 693
Prof: Arnaldo Acosta C.
Introducción
En la fundación, desarrollo y proyección futura de los pueblos, siempre han intervenido hombres y mujeres de un temple indoblegable, con un espíritu de entrega y sacrificio, con el fin de lograr los objetivos que se proponen. Seres que en cuerpo y alma luchan en beneficio de sus semejantes y la comunidad en general, sin mediar intereses personales.

Pasados varios años de la colonización de nuestro territorio, encontramos el apellido Gamboa en una ilustre figura de nuestra historia: el gobernador Alonso Anguciana de Gamboa
Hombres y mujeres, que atravesando el territorio nacional, lucharon a brazo partido contra la montaña virgen, los ríos crecidos, las fieras y las inclemencias del tiempo, abriendo brecha en territorios desconocidos, pero que significaban un futuro promisorio para ellos y sus familias.
En la fundación de lo que hoy es nuestra querida ciudad de San Ramón, intervinieron muchas personas, unas más, otros menos, pero todas aportaron su grano de arena, para convertir lo que fuera selva impenetrable y tierra feraz, en una de las comunidades más emblemáticas de nuestra querida Costa Rica.
Este trabajo es un homenaje sentido y sincero para quienes hace 162 años, con gran amor en sus corazones por esta tierra, sembraron una semilla, que luego originó árbol frondoso, en cuya sombra todas las generaciones pasadas, presentes y futuras se han cobijado. Muchos apellidos ilustres aparecen en los libros de nuestro pueblo, pero me referiré en forma muy especial a una de estas familias y a uno de esos apellidos, ya que por herencia paterna pertenezco a ella. Me refiero a la familia Gamboa.
Es digno manifestar, que para realizar el presente trabajo, he recurrido a fuentes de información veraces, las cuales contienen aspectos destacados sobre la familia Gamboa, además, datos fundamentales en la fundación y desarrollo de nuestra ciudad. Cito las fuentes: investigación sobre la familia Gamboa, realizada por el Sr. José Nelson Rojas Gamboa, bisnieto de Procopio Gamboa Rodríguez. Excelente trabajo, detallado y con abundante información. Otras fuentes: Historia de San Ramón, editada en el año 1917, considerada la primera historia de nuestro cantón. Su autor, Arturo Moncada Gamboa, mi padre; libro El Hilo de Oro, cuyo autor es parte de esa familia: José “Chepe” Gamboa Alvarado y la Historia de Costa Rica, de Carlos Monge Alfaro. Además, fue necesario consultar actas municipales y documentos parroquiales, con los cuales verificar muchos de los acontecimientos que se dieron en los albores de la incipiente ranchería, que con el correr de los años, conformaría nuestra querida ciudad, San Ramón.
La familia Gamboa en España
Es lógico suponer que la influencia española en los apellidos de los fundadores de muchos pueblos de nuestro país y su origen, hay que buscarlos en la historia de nuestra Madre Patria, España.
En lo que se refiere a este apellido en la época de la colonia y sus inicios, no se conoce antecedente. Más bien, a mediados del siglo XVIII el poco rastro que se tiene, se pierde. Posiblemente, un trabajo de investigación muy arduo, sería rastrear a través de los años el momento en que puso sus pies en territorio costarricense la primera persona que ostentó este apellido.
Los españoles sometieron a nuestros indígenas a sus costumbres
Pero mejor trasladémonos a España y conozcamos aspectos importantes e interesantes sobre el apellido Gamboa. Es un apellido de origen vasco, específicamente de Guipúzcoa, una de las provincias vascongadas del norte español, cuya capital es San Sebastián. Se le reconoce como muy antiguo y de noble linaje en esta región. Fue célebre el denominado “bando Gamboíno”, del cual era cabeza en los “fastos”, (acontecimientos importantes y destacables) de la historia vasca. Genealogistas señalan un origen común, con los señores de Vizcaya.
De lo que si hay plena certeza, es que el fundador de la casa Gamboa, fue el ilustre señor Sancho Pérez Gamboa. Paulatinamente, el apellido se fue extendiendo por la provincia de Guipúzcoa, creándose nuevas casas en Vergara, en la villa de Legorreta y en el poblado de Igueldo, muy cercano a la ciudad de San Sebastián. Al final de cuentas, con el correr de los años, este apellido se hizo muy común en muchos pueblos y ciudades en España. Una rama de este apellido pasó, en la época colonial a Chile, donde es muy corriente.
Esta familia probó su nobleza y valentía en múltiples luchas y guerras, es especial en las órdenes de Santiago, (años 1620, 1628, 1651, 1690, 1700, 1763, y 1767), en la orden de Calatrava, (1620) y en la orden de Alcántara, (1659).
En nuestro país, como al principio indiqué, es difícil localizar este apellido, en especial en los primeros años de la colonia.
Ya pasados varios años de la colonización de nuestro territorio, encontramos el apellido Gamboa en una ilustre figura de nuestra historia: el gobernador Alonso Anguciana de Gamboa, quien en el año 1573, sustituye a Perafán de Rivera en el cargo. La participación del señor Anguciana de Gamboa en la historia de nuestro país es de suma importancia, ya que era la época de la expansión y consolidación del dominio español en el territorio nacional, pero lo extraño es que, además de ejercer el cargo por varios años, sus descendientes, si los hubo, no vivieron en Costa Rica. Fue fundador de la ciudad de Espíritu Santo de Esparza, la actual ciudad de Esparza.
En el año 1637, aparece otro ciudadano con el apellido Gamboa en nuestro país: Juan de Gamboa, quien desempeñará el cargo de Corregidor de Pacacua (una especie de alcalde con funciones gubernativas), y que en el año 1646, ya ostenta el título de hijosdalgo, (persona que por su sangre era de clase noble y distinguida), sirviendo al oficio honorífico de Alcalde Ordinario de la ciudad de Cartago, nombramiento hecho por su majestad, el Rey de España, en el siglo XII. Y es, precisamente, a mediados del siglo XVIII, que se pierde el rastro del apellido Gamboa en nuestro país.
El apellido Gamboa en nuestro país
Finalizando el siglo XVII e inicios del XIX, se vuelve a tomar el hilo de este apellido en nuestra patria, tan ligado al desarrollo de ciudades importantes. Nos trasladamos a Villa Hermosa, nombre antiguo de lo que hoy es la ciudad de Alajuela, que debe su nombre al río La Lajuela.
Primero en Cartago y luego en Alajuela se estableció la familia Gamboa.
La fundación de esta ciudad data del año 1782, cuando los vecinos de los barrios de la Lajuela, Ciruelas, Targuaces, Poás y Río Grande, poblados por unos 250 vecinos, se unen y solicitan la erección de una ayuda de Parroquia, ya que para poder asistir a los oficios religiosos los domingos, debían recorrer 12 leguas, hasta la ayuda de parroquia de Villa Vieja (Cubujuquí-Heredia). El 12 de octubre de ese año, se bendice un Oratorio, pero será hasta el año 1798 que se autoriza la mencionada Ayuda de Parroquia.
Precisamente, en Villa Hermosa, como una de las familias que habitaba el lugar, aparece José Concepción Gamboa, y su señora esposa, doña Josefa de la Cruz Chacón. De ese matrimonio interesa su hijo Manuel Gamboa Chacón, quien posteriormente contraerá matrimonio con María de los Reyes Jiménez. Este señor, según documentos existentes, fue figura importante en el desarrollo de lo que llegaría a ser la ciudad de Alajuela. Fue munícipe sustituto y Alcalde 3º, (1828), de esta ciudad. Siete hijos procreó este matrimonio: Celedonia, Juan Paula, Juan José, María, Tiburcio, José Gabriel y Ramón. Nuestro interés estará enfocado en este último: Ramón Gamboa Jiménez. Muere relativamente joven en 1843, pero para entonces ya había contraído matrimonio con la señora Joaquina Eulalia Rodríguez Solórzano.
El apellido Gamboa en San Ramón
Ya por el año 1840, don Pío Villalobos, don Manuel y don José Cabezas, quienes habitaban en lo que hoy es Palmares, se aventuraron en ser los primeros en explorar las fértiles tierras ramonenses, buscando repastos para su ganado. Además, en esa época el cultivo y explotación del tabaco era monopolio del estado, por lo que quien quería cultivarlo debía hacerlo en lo más profundo de nuestras selvas y nuestros valles, para ocultarlo a las miradas de viajeros y agentes del Estado y dedicarse a esta actividad como contrabando. Posteriormente, pocos meses antes de 1844, algunos de estos vecinos palmareños fueron denunciados por José Antonio Álvarez, por lo que huyendo de la justicia, se afincaron a las orillas del río Grande y allí plantaron sus chozas de luchadores.
Siendo en esa época Jefe Provisional del Estado de Costa Rica, el ilustre alajuelense don José María Alfaro Zamora, conoció de la denuncia presentada, del conjunto de sembrados y de cabañas escondidas, pero lejos de darle trámite, lo hizo público, perdonó a los fugitivos, colaboró con ellos y concedió las mayores facilidades, donando a los vecinos una “legua” de terreno para el establecimiento, de lo que llegaría a ser nuestro San Ramón. Hombre visionario y de espíritu emprendedor, el señor Alfaro, ya que dio grandes facilidades para que los ciudadanos, con mucho de aventureros y visionarios, se adentraran en las profundidades de nuestras montañas a denunciar terrenos de su provincia y establecer poblaciones, entre los cuales estaban los terrenos de los que hoy es Palmares y luego San Ramón.
Primer decreto. (Donación de la legua).
Precisamente, con el Decreto Nº XLII, de 19 de enero de 1844, firmado por don José María Alfaro Zamora, Jefe de Estado y el Dr. José María Castro Madriz, como Ministro del Despacho, se donaba la “legua cuadrada”, (la legua es media itineraria que equivale a 5.572 mts.), para la fundación de la población. Aspectos importantes a considerar de este decreto:1.-Se sitúa en los terrenos baldíos, nombrando “Los Palmares”, cabecera del Río Grande.
2.-La legua se dividirá en cuatro partes iguales: la primera para población, la segunda para labores, (actividad agrícola), la tercera para pastos y la cuarta para ejidos, (campo común para todos los vecinos)
3.-Se pone la población bajo el patrocinio de San Ramón Nonato.
4.-Se han de destinar dos manzanas para iglesia y plaza.
5.-A las personas que se establezcan en estos terrenos, dentro de los cinco años, a partir de la fecha, se les dará un solar, (cuarta parte de una manzana), para que construyan sus casas.
6.-La Municipalidad de Alajuela comisionará dos personas para que reconozcan la legua, y previa la medida de un agrimensor que pagarán a los interesados, la dividan en cuatro y distribuyan las otras tierras.
7.-En el lugar más propio que señale la comisión, en el punto que se ha de poblar, se abrirá un campamento de dos manzanas para iglesia y plaza y se fijará en él una cruz, (es digno consignar que las manzanas donde luego se construyó la iglesia y la que ocupó la plaza, hoy convertida en parque, fueron donadas a la comunidad ramonense por don Pío Villalobos Quesada, abuelo de María Josefa Villalobos Sancho, segunda esposa de Procopio Gamboa Rodríguez. Precisamente, los comisionados fueron don Florentino Alfaro Zamora, hermano del Jefe de Estado, don Pedro Saborío y don Manuel Soto. A ellos cabe el honor de ser quienes designaron, con gran visión, por la feracidad de las tierras y por la topografía del terreno, el asentamiento de la ciudad de San Ramón donde hoy la conocemos.
Es importante indicar que, en la parte de la legua, correspondiente a población, es donde, trazadas las calles y avenidas, se estableció nuestra ciudad. Pero ya a partir del año 1842, habían comenzado a llegar al valle de San Ramón de los Palmares, tierras prácticamente vírgenes, regadas por los ríos Grande, Barranca y otros, familias de la Rivera de San Antonio de Belén y Alajuela. Dejando lo poco que tenían y aspirando a un mejor futuro, se aventuraron, abriendo brecha en la tupida vegetación, vadeando ríos caudalosos; de hecho se constituyeron en los primeros habitantes de esta, nuestra tierra. Aquí levantaron los primeros ranchos, con los materiales que la naturaleza les brindaba y en colaboración mutua.
Origen de la Familia Gamboa (II Parte)

ID de Artículo : 469
Audiencia : Default
Versión 1.00
Fecha de Publicación: 10/3/2007 11:27:39
Lecturas : 274
Joaquina Eulalia Solórzano
Prof: Arnaldo Acosta
En el año 1844, decidida a correr suerte y enfrentarse a las penalidades del viaje, emigra de Alajuela al naciente rancherío de lo que sería nuestra ciudad, una mujer, en toda la extensión de palabra: doña Joaquina Eulalia Rodríguez Solórzano.

Origen de la familia Gamboa
Había enviudado de Ramón Gamboa Jiménez, un año antes y viaja con sus cinco hijos: Manuel de Jesús, n. 1833; José Procopio, n. 1834; Diego de Jesús, n. 1836, Josefa de Jesús, n. 1838 y Basilia, de quien no hay datos sobre fecha de nacimiento. Doña “Quina” tiene un hermano, don Ramón Rodríguez Solórzano, cuya actuación en los años de la organización del caserío inicial del caserío inicial fueron fundamentales, ya que participó en innumerables actividades, en beneficio de la comunidad campesina que se instaló en estas tierras. Viajó desde Palmares, donde había vivido inicialmente. Luego se establece en forma definitiva en lo que sería San Ramón, dos años antes que su hermana, ya que con fecha 18 de agosto de 1842, se redacta y firma por parte de los vecinos un escrito dirigido al Congreso de la República, solicitando se les “señalara un lugar para ubicar el cuadrante de la ciudad”. En este escrito parece la firma del señor Rodríguez Solórzano. A don Ramón se le reconoce como uno de los fundadores de nuestro cantón, sin demeritar la actuación de muchos otros vecinos, que participaron activamente en la consolidación de la naciente población.
Tranquilina Gamboa al lado de Pedro Carvajal formaron parte de esta gran familia Gamboa.

Regresando a la llegada de doña Joaquina al valle de San Ramón de los Palmares, de inmediato se integró a la comunidad. En lo que hoy son las instalaciones de Acueductos y Alcantarillado, con la colaboración de los vecinos, construye una humilde vivienda, de madera y tabiques simples, de teja de barro, con una puerta y dos ventanas. Allí instalará la primera escuela privada de San Ramón y ella fue su maestra. Impartía lecciones de catecismo, moral y matemática. Era necesario subsistir, alimentar y vestir a sus cinco pequeños hijos. Para ayudarse, vendía tortillas entre los vecinos. Entre los primeros alumnos que llegaron a su escuelita figuran: Ceferino Rodríguez, Aquiles Acosta, Cleofás Salas y Ricardo Flores. Por impartir sus lecciones no había paga en efectivo, sino en especies. Sus alumnos le llevaban maíz, frijoles y, si se sacrificaba una res o un cerdo, carne y tocino.
A base de esfuerzo y trabajo honesto, doña “Quina”, como luego fue llamada cariñosamente por todos los que la conocían y apreciaban en el pueblo, se convirtió en la persona que se encargaba de organizar, atender a los visitantes distinguidos, que de vez en cuando se llegaban por esas tierras. Pero siguiendo el rastro del apellido Gamboa, de los hijos de doña Quina, me interesa José Procopio, ya que por línea paterna es mi bisabuelo. Cuando llega a esta ciudad, en 1844, era un niño de 10 años, ya que había nacido en Alajuela un 24 de noviembre de 1834.
Todos los hijos de doña “Quina”, se integran a las labores propias de una naciente ciudad, en especial la agricultura. En el caso de Procopio, viendo el ejemplo de su tío don Ramón, se irá interesando en los asuntos de la comunidad. Por cierto, como lo indicara al inicio de este relato, la labor de este señor Rodríguez es de suma importancia, para que la naciente ciudad vaya logrando avances importantes, tanto en lo cívico, en la labor comunal y en lo religioso. Ya lo había indicado, de que su firma aparece en pedido al Congreso Nacional, solicitando se designe un lugar para el cuadrante de la naciente ciudad. Una vez designada la legua, su influencia fue de gran importancia para la demarcación de las calles y avenidas del pueblo. Posteriormente, comisionado por los vecinos, viajó a la capital, con el fin de obtener de la curia, el permiso correspondiente para levantar una ermita y el nombramiento de ecónomo, o administrador y vigilante de los trabajos en la construcción de la iglesia. El permiso fue concedido y el ecónomo fue José de la Luz López, quien trajo de la capital carpinteros para la construcción de la iglesia, cuyos nombres son: Santiago Álvarez, Pilar Sáenz, Manuel Lobo, Manuel Luna, Martiniano Segura y Juan Ramón Fernández. Ellos fueron los primeros artesanos que llegaron a estas tierras, a quienes se pagaba por parte de los vecinos, todos los domingos, en contribución voluntaria y la alimentación tocaba cada semana a una de las familias “pudientes”. La ermita fue construida con las ricas maderas de los alrededores. El primer cura de esta ermita fue el padre Miguel Murillo y los sacerdotes que participaron en la inauguración y bendición del templo fueron, el padre Zarret y Ramón González, cura de Alajuela. Ni que decir de la fiesta que se organizó ante acontecimiento tan importante para esta comunidad: hubo música, mucha alegría, exquisitos majares y mucha camaradería.
Procopio Gamboa, siempre se intereso por los asuntos de la comunidad.

Ya Procopio es un hombre, curtido en los diferentes campos del quehacer de una comunidad que a base de esfuerzo y sacrificio de sus pobladores, va creciendo y desarrollándose. También supo defender la soberanía nacional, cuando los filibusteros de William Walker, invadieron muestro territorio en el año 856. En esos días aciagos, llegó por estas tierras un llamado coronel Alvarado, quien reclutó muchos ramoneneses, entre los que estaban: Leandro Quesada, Ramón Rodríguez, José Cabezas, Procopio y Diego Gamboa, Pío Mercedes y Procopio Villalobos, Gregorio Rodríguez, Fermín Solano, Carmen Chavarría, Domingo Venegas, Juan Carranza, José Salazar, y Silverio Sobaja. El coronel y el grupo tomaron rumbo norte, con la intención de llegar al río San Carlos, pasar al Lago de Nicaragua y de allí a Rivas. Pero por la inseguridad, nerviosismo y desconocimiento de la zona, de parte del señor Alvarado, se desviaron de la ruta y llegaron a la región de Guatuso donde fueron atacados fieramente por los indios guatusos. Varios fueron los heridos, pero los más graves: José Cabezas, Domingo Venegas y Diego Gamboa. Una flecha se clavó en el pecho de este último, con tan mala suerte que ésta se quebró. Su hermano Procopio, con los dientes, sacó el pedazo que había penetrado en su cuerpo. Hierbas y otras curaciones hicieron posible que se restablecieran los heridos. Varias escaramuzas tuvieron luego con los indios, pero no tan serias como la primera. El coronel Alvarado huyó y los abandonó a su suerte. Con grandes penalidades lograron sobrevivir, en plena selva, gracias a la diversidad de plantas y animales. Continuaron su viaje, pero al llegar a Rivas, ya Walker había sido derrotado y la guerra había terminado. Optaron por regresar por la misma trocha que habían hecho y al llegar a San Ramón fueron recibidos con gran alegría. Posteriormente fueron condecorados con la medalla de Honor.
Segundo Decreto. (San Ramón se erige en “pueblo”)
El 1º de agosto de 1854, mediante Decreto Nº XLII, (extraña coincidencia, ya que el Decreto de la designación de la legua, tiene igual número, diez años antes), firmado por el Presidente Juan Rafael Mora y el Ministro de Gobernación, Joaquín Bernardo Calvo, se erige en Pueblo, la aldea de San Ramón de los Palmares.
Los razonamientos para tal decisión son de especial importancia:
§ Aumento admirable de la población, suficiente para constituir un Municipio.
§ Tiene iglesia para los objetos del culto católico y otros edificios públicos civiles, para la administración local.
§ Se ha reunido la suma de mil pesos entre los vecinos, para que sirva de base al fondo de propios.
§ Que la distancia que se halla de la ciudad de Alajuela exige una medida que mejore, en lo posible su situación actual y prepare sus adelantamientos en el porvenir.
En diez años, gracias al empeño de sus habitantes, el avance de este pueblo es digno de reconocer.
Tercer decreto. (A San Ramón se confiere el título de “villa”.
Pero, no más de dos años después, el 21 de agosto de 1856, mediante Decreto Nº XVII, firmado también por el Presidente Juan Rafael Mora y su Ministro de Gobernación, Joaquín Bernardo Calvo, a petición de los vecinos, se confiere a San Ramón de los Palmares el título de Villa, lo cual hará que tendrá su Representación Municipal y el derecho de concurrir a las elecciones de los Supremos Poderes de la República. Además, la villa constituirá uno de los cantones de la provincia de Alajuela, que se dividirá en dos distritos y cada uno de estos distritos nombrará un elector para las elecciones que dispone la ley.
Procopio en la familia
Siendo un joven de 24 años, casa Procopio con la señora Clemencia Pérez Trejos, un 11 de octubre de 1858, matrimonio realizado por el “cura interino” Ramón de los Ángeles Saborío. Testigos: Nicolás Paniagua y Joaquín González. Fue este un matrimonio muy prolífero, ya que son quince los hijos que procrearon, de los cuales sobrevivieron diez. Sus nombres: María Josefa Amanda (n.1859), Ramona Eloísa (n.1861), Juan Francisco Rodolfo (n.1864), Emilio María (n.1864), Emeterio María (n.1867), Francisca Isabel (n.1869), José María de Jesús, (1872), Ramón Carlos (n.1874), Rafael (1876) y Elia Francisca (1882). Los cinco hijos fallecidos, a muy temprana edad, tenían los siguientes nombres: Hilario Procopio Ramón, María Clemencia Etelvina, María Aurelia, Ernesto Francisco y María Francisca.
Rodolfo Gamboa, un distinguido ciudadano de aquella época.

El señor Gamboa, además de ser padre responsable y cariñoso, trabajador insigne, hombre ilustre y distinguido, se ha convertido en uno de los líderes y columna del desarrollo de esta ya importante comunidad y desempeñará cargos de relevancia en su querida ciudad. En el año 1867, se desempeña como Jefe Político. En 1870, es el Alcalde del pueblo. En 1875, de nuevo es Jefe Político. En 1886, es Presidente Municipal. En 1890 es Regidor, pero las actas municipales no especifican el cargo dentro del Concejo. Luego, volverá a ser Jefe Político durante los años 1895, 1897, 1898, 1899 y 1900. También gustaba de la aventura y los retos. El Gobierno de la República estaba interesado en tener información sobre la parte norte de nuestro país, de la cual no se tenían datos ciertos y ofrecía un a recompensa de diez caballerías (medida agraria), a quien descubriera las cabeceras del río San Carlos. Los ramonenses Pío Villalobos, Ramón Rodríguez, Procopio Gamboa, Mercedes Villalobos, Juan de Jesús Rodríguez, Faustino y Concepción Campos, Mercedes Villalobos, Pedro Muñoz y Rosario Santamaría, emprenden la expedición. Pasando mil fatigas, en tierras vírgenes, llegaron al río y ante muchas dificultades y contratiempos, lograron alcanzar las cabeceras. Otras facetas de su vida: transporta café, denuncia minas, una al este del río La Balsa, en 1892, otra en el distrito de Santiago, en 1893 y descubre la veta de la mina San Gerardo, en Santiago de San Ramón.
En esa época, no había comunicación con Esparza. Pío Alvarado Arrieta y Procopio Gamboa fueron comisionados para hacer el trazo de una “picada”, que luego ampliada fue el camino por donde pasó en 1851, cuando tomó posesión de su cargo, el ilustre Obispo de Costa Rica, Anselmo Llorente y La Fuente.
El 12 de junio de 1898, a los 50 años, fallece su esposa y compañera de luchas, doña Clemencia, ante su dolor y el de sus hijos. Un año después, el 19 de abril de 1899, en la villa de San Ramón, a las cuatro de la mañana y a la edad de 63 años, casa en segundas nupcias don Procopio, con doña María Josefa Villalobos Sancho, “soltera, de oficios domésticos, de veintisiete años de edad e hija de José María Villalobos y Estefanía Sancho”. Testigos de este matrimonio fueron: Amanda Gamboa, viuda de Moncada, hija mayor de Procopio, empleada pública (maestra), mayor de 40 años y Federico Hopkins, soltero, ingeniero, mayor de veintiocho años, natural de Estados Unidos. Este último dato es interesante, ya que poco después, Amanda y Federico contraerán nupcias.
De este segundo matrimonio de Procopio, nacerán seis hijos: Deseado Eliseo, Inés Consuelo, Ramón Francisco, María Joaquina, José Federico Procopio y Eloísa Evangelina.
Siendo testigo permanente del crecimiento acelerado de su amado pueblo, donde ya se han instalado numerosos negocios de diversa índole, como el caso de los Hermanos Orlich, el del Rodolfo Gamboa e Hijos, Alfredo Salazar, don Ángel Losilla, el de Julio Hernández y el de don Macario Valverde; así también verá crecer su numerosa familia, todos personas de bien y amantes de este terruño.
Cuarto decreto. (Se confiere a San Ramón el título de “ciudad”).
Y para confirmar la importancia que había adquirido San Ramón, en el Decreto Nº LVIII, de 1º de agosto de 1902, el Congreso Constitucional de la República, confiere a San Ramón el título de Ciudad. El ejecútese de este acuerdo lo firman Ascensión Esquivel, Presidente de la República y el Secretario de Estado, Manuel J. Jiménez.
Lamentablemente, un 11 de diciembre de 1917, fallece Procopio en el distrito de Santiago, a la edad de 83 años, rodeado de los suyos y con el cariño y la admiración de un pueblo, que lo tuvo como uno de sus patriarcas. Fue sepultado en el cementerio local. Su esposa, María Josefa Villalobos, le sobrevive muchos años, ya que esta matrona fallece en San Ramón, el 25 de marzo de 1956, a la edad de 84 años.

Origen de la Familia Gamboa - Última Parte

ID de Artículo : 494
Audiencia : Default
Versión 1.00
Fecha de Publicación: 5/6/2007 13:09:40
Lecturas : 397
Por: Prof: Arnaldo Acosta
Los hijos de Procopio Gamboa
Fueron 16 los hijos de Procopio que sobrevivieron, fruto de dos matrimonios, por lo que encontraremos a unos de apellido Gamboa Pérez (10), y otros de apellido Gamboa Villalobos, (6). Pero unidos, formaron una gran familia, que al cabo del tiempo emigraron a otros lugares de la patria, donde fueron destacados ciudadanos, dedicados a diversas labores. En una forma muy general, comentaré sobre actividades y logros de algunos de los integrantes de esta numerosa y sobresaliente familia, de profunda raíz ramonense, en especial aquellos que permanecieron ligados a su pueblo.
Destacarlos a todos, que es innegable que cada uno tiene sus méritos, es tarea casi imposible, ya que viajaron a diversos lugares de nuestro país, además son numerosos los descendientes.
A continuación, el destino de los hijos del matrimonio de Procopio Gamboa con Clemencia Pérez Trejos:
Amanda: Nace en el año 1859. Fue educadora y directora de escuela. En primeras nupcias, a la edad de 30 años, casó con José Ascensión Moncada Cepeda, de 25 años, matrimonio realizado el 24 de julio de 1889, a las cuatro de la mañana, ceremonia que ofició el sacerdote Pedro Cambronero. El señor Moncada era oriundo de León, Nicaragua, nacido en 1864 y sus padres fueron, Salomé Moncada y Fulgencio Cepeda. Se desempeñó como educador, en Buenos Aires de Palmares en el año 1889. Asimismo, fue Secretario Municipal, coincidiendo con su suegro Procopio, como Presidente Municipal y Regidor. También se dedicó a la agricultura. Murió relativamente joven. De este matrimonio nacen tres hijos: Graciela Francisca, quien fallece pocos meses después, Rafael Gonzalo Vicente y Arturo Alberto Octaviano, ambos abogados. Ya viuda, casó en segundas nupcias con el norteamericano Federico Hopkins, ingeniero y empresario, quien dotó a San Ramón de luz eléctrica. En este segundo matrimonio no hay hijos. Falleció el 7 de agosto de 1930, a la edad de 71 años.
Rodolfo: Casó en primeras nupcias con Eresvida Salas. Cinco hijos nacen de este matrimonio: Ana María, Tulio, Ahías, Máximo y Roberto. Contrae matrimonio por segunda vez con Ana “Nana” Bermúdez. No hubo hijos en este segundo matrimonio. Ana María casó con don Angel Losilla Sans y de los hijos es digno destacar a don Roberto, quien desempeñando cargos importantes en la administración pública, contribuyó al desarrollo de nuestro cantón.
Eloísa: Casó con Lucas Caballero y son hijos de esta unión: Juan Rafael, Ernesto, Francisca y Emilio.
Emilio: Casó con Virgilia Zamora Salazar y son sus hijos: Esmeralda (Imelda). Esperanza, Blanca Lila, Emilio, Luis, Francisca, Procopio y Beatriz. Vamos a destacar a dos de las mujeres de este matrimonio. Esmeralda, más conocida como Imelda, quien contrajo matrimonio con Benedicto Paniagua Mora. Cuando viajar a Guanacaste era una odisea, ante la ausencia de caminos y medios de transporte, este matrimonio se instaló en lo que hoy conocemos como la comunidad de Lourdes, cerca de la ciudad de Cañas y en un rancho, comenzaron a brindar servicio de comidas a los viajantes. Imelda administró por muchos años este rancho al que se le llamaría Rancho Annia. Fallecida doña Imelda, su hija Annia se haría cargo de lo que hoy día es uno de los restaurantes más conocidos a lo largo y ancho del país y fuera de él.
La otra mujer: Blanca Lila, ampliamente conocida en San Ramón como “Doña Lila”, persona muy querida en el pueblo por su don de gentes y amabilidad. Contrajo matrimonio con Marco Aurelio Lobo Solís “don Marcos”. Donde hoy está la farmacia El Pueblo, este matrimonio tuvo un negocio, que además de ser muy surtido, tenía una gran clientela. Además, a la vuelta de ese almacén hacia el norte, tenían un molino, donde las amas de casa diariamente llevaban el maíz a moler, para sus tortillas, o bien para sus tamales.
ISABEL: Contrajo matrimonio con Cleofás Salas y procrearon tres hijos: Austelina, Oliva y Ramón.
EMETERIO: Casó con Raquel Hidalgo y sus hijos son: Armando, Clemencia, Aurelia, Francisco, Alicia y Lilia.
JOSE MARIA: Casa con María Bermúdez y son sus hijos: Thelma, Clemencia y Angélica.
CARLOS: Contrae nupcias, primeramente con Silvia Rodríguez y sus hijos son: Manuel, Leduvina, Edelmira y Caridad. En sus segundo matrimonio con Engracia Mora, procrearon a: Arístides, Danilo, Carlos, Huven, Luz, Gladys, Teresa y Rosa.
RAFAEL: Casó son Susana Merino y solamente una hija se dio en este matrimonio: Arabela.
ELIA: Contrajo matrimonio con Francisco Ugalde Pérez y dos hijos son fruto de esta unión: Hilda y Raúl.
Del segundo matrimonio de Procopio, con María Josefa Villalobos Sancho, nacen los siguientes hijos:
ELISEO: Soltero. Autodidacta, boyero, palero, auténtico campesino en sus años mozos, pero con grandes inquietudes y deseos de superación. Fue destacado dirigente y político ramonense. Diputado y gran orador. Autor del libro: “Nor Garúa” y del poema, “Canto al Árbol”. Junto con el diputado don Deseado Barboza, hicieron posible que el yigüirro fuera declarado ave nacional.
CONSUELO: Contrajo matrimonio con Juan Rafael Paniagua Rojas. Procrearon una numerosa familia: Álvaro, nacido en San Ramón. Los siguientes hijos nacieron en Guanacaste: María Noemí, Fulvio, William, Franklin, Milena, Edwin, Adrián y Juan Rafael. Esta familia se estableció en Guanacaste, aproximadamente en el año 1933, en Río Blanco de Nicoya, hoy territorio de Hojancha, donde don Juan Rafael compró una finca. También se dedicaron a la hotelería: el Hotel Curime, en Nicoya centro, pertenece a esta familia y lo administra María Noemí. Por cierto recuerdo muy bien a Fulvio y a Noemí, ya que estudiaron en el colegio ramonense.
RAMON: Casó con Edith Guzmán Ulate y son sus hijos: Francisco, Isabel, Rogelio, Marta y Orlando. Francisco Gamboa es un destacado periodista.
PR0COPIO: Casado con Imelda Guzmán Ulate con quien procreó la siguiente familia: Vilma, Ramiro, Procopio, Zaida y Nelson. Guardo un especial recuerdo de don “Popo”, como cariñosamente se le conocía, ya que cuando inicié mis labores como educador en el año 1960 y fui nombrado Director de la Escuela Chachagua, era el Administrador de esa gran hacienda, que con grandes sacrificios y una labor titánica, logró crear. Al igual que sus ancestros, con su esposa e hijos, atravesó montañas, abrió brecha, vadeó ríos y logró labrarse un sitio de honor entre los pioneros que abrieron la zona norte de nuestro cantón al desarrollo. En mérito a su gran labor, reconocida por todos los habitantes de esta importante región de nuestro cantón, la escuela de Chachagua lleva su nombre.
JOAQUINA: Casada con Filiberto Quesada Ruiz. Hijos de este matrimonio: Carmen, Mercedes, María de los Ángeles, Joaquín, Francisco, Nidia, Gilda, Cecilia y Teresa.
ELOISA: Soltera. Siempre vivió con su hermano Eliseo.
Continuando con los integrantes de la familia de doña Joaquina “Quina” Rodríguez Solórzano, es necesario indicar el destino de los restantes cuatro hijos, con los cuales llegó al rancherío que era nuestro pueblo en 1844.
DIEGO DE JESUS GAMBOA RODRIGUEZ
Nació en Alajuela en el año 1836, siendo el tercer hijo del matrimonio de doña “Quina” y Ramón Gamboa Jiménez. Cuando llegó a estas tierras tenía 8 años. Al igual que su hermano Procopio fue un luchador constante en la conformación de nuestra ciudad.
Contrajo matrimonio a la edad de 24 años, con María Rafaela Villalobos Zamora. Procrearon una familia integrada por 13 hijos.
Son hijos de este matrimonio y que contrajeron matrimonio: Ramón Enrique Felipe, (n.1861), María Rosalina de Jesús, (n.1863), Inocente Amado, (n.1864), Francisca de Jesús, (n.1867), Tranquilina de Jesús, (n.1873) y Abel Fernando de Jesús, (n. 1878). Los siguientes hijos no logré precisar si eran casados o si fallecieron a temprana edad. Sus nombres: Mauro Fulgencio, María Dolores, Maurilia Eulalia, María Aurelia de Jesús, María Argelia de Jesús, María Laura Rosenda y María Herminia.
De los hijos de Diego Gamboa, nos interesa su hija Tranquilina de Jesús, que contrajo nupcias con Pedro Carvajal Rodríguez. De este matrimonio hay una descendencia muy numerosa e importante para la comunidad ramonense. Hijos de este matrimonio: Roberto Elí Apolinar, casa con Esperanza Salas Cabezas; María Zeneida Elena, María Claudia Evadina, casa con Manuel Cubillo Rodríguez; Alonso; Luisa Ofelia del Socorro; Adela Amparo, casa con Ezequías Cambronero Zumbado; Ana María Bertilia, casa con Roberto Zamora Maroto; Elida Carmen, casa con Miguel Ángel Castro Piepper; José Antonio Virgilio, casa con Ubelia Ugalde Álvarez; Lía Mercedes, casa con Adán Zúñiga Rodríguez; Hilda de Jesús, casa con Joaquín Mora y Francisco Fernando, casa con Irma Zamora Carvajal.
La descendencia de doña Tranquilina y don Pedro, además de ser muy numerosa, ha tenido mucha importancia en el desarrollo de nuestro cantón, ya que podemos encontrar entre ellos: médicos, ingenieros, agrónomos, profesores, maestros, artistas, empresarios, etc., que han aportado su trabajo y su saber para el engrandecimiento de nuestro cantón.
Don Diego, luego de una intensa y fructífera vida, rodeado del cariño de su gran familia, fallece en San Ramón un 17 de junio de 1907, a la edad de 71 años. Fue sepultado en el cementerio local.
MANUEL DE JESUS GAMBOA RODRIGUEZ
El hijo mayor de doña “Quina”. Nacido en Alajuela en el año 1833, cuando llega a estas tierras tiene 11 años. Contrae nupcias con Rafaela Buenaventura Rodríguez Rodríguez. Como era usual en la época, procrean una numerosa familia, integrada por los hijos: Rafael Ruperto, casado con Petronila Paniagua Rodríguez; María Adelina, casada con Epifanio Villalobos Méndez; Jerónimo Ramón; Juan de Dios, casado con Aquilina Arias Valdez; Pedro José, casado con María Brígida Vargas; María Estefanía de Jesús, casada con Juan Rafael Mora Vargas; Zoila María, casada con Julio Hernández Araya; Gabriel de Jesús, casado con Herminia María Ruiz Rodríguez; Zoila de la Trinidad y José, casado con María Alvarado Vargas. De este último matrimonio hay que destacar aspectos muy importantes, relacionados con algunos de sus hijos. Procrearon siete hijos, cuyos nombres son: Gerardo, Evangelina, José María, Emma, Angélica, José y Ofelia. Evangelina, Angélica y Emma fueron destacadas educadoras, en especial Emma, quien realizó extensa y enriquecedora labor por la educación costarricense. Escritora distinguida, en especial en temas relacionados con la educación. Fue autora del Silabario Paco y Lola, especialmente escrito para aprendizaje de la lectura en Primer Grado. En el Gobierno de don Otilio Ulate Blanco, en la década de los años cincuenta, se propuso una gran misión: llevar la educación secundaria a todo lo largo y ancho del país, con la apertura de colegios en sitios estratégicos de nuestro territorio San Ramón fue uno de los primeros cantones beneficiados, con la creación del Instituto Superior, hoy Julio Acosta García. Falleció en el años 1975.
Otro integrante distinguido de esta familia: José “Chepe” Gamboa Alvarado. Autor del libro “El hilo de Oro”. Basta leer este libro para aquilatar la lucha, el esfuerzo y el deseo de superación de don José, sin medios económicos, en épocas difíciles y de pocas oportunidades. Hombre polifacético. Desde muy joven supo lo que era la lucha por la vida, viajando a la serranía de Abangares y trabajar en las minas, tanto en la Tres Amigos, la Gongolona y la Tres Hermanos. Labor de grandes fatigas y peligros, pero que al mismo tiempo le permitió adquirir conocimientos en mecánica y minería, ya que siempre laboró en los talleres y en las maquinarias. Gozó del aprecio y estima de los empresarios norteamericanos, que generalmente eran quienes administraban las minas. Cuando se retiró de esta actividad, ya su familia que vivía en Heredia, se convirtió en brillante empresario y fue el propietario de la Fosforera Costa Rica, además de diseñador de maquinaria. (Nota: abuelo Chepe se casó con la abuela Nía (Edelmira Espinoza) y procrearon a: Tía Carmen, Tío Jorge, tío Chepe, tía Cuya, tía Mery, tío Andrés, tía Olga y a papá: Pedro Gamboa. Tía Carmen, que fue mi madrina se casó con Manuel Bolaños y no tuvieron hijos, tío Jorge se casó con tía Yolanda Chavarri y tuvieron a Yolanda y a Manrique, tía Cuya se casó con Róger Villalobos y tuvieron a María Eugenia, Elsie y Róger, tío Chepe se casó dos veces, la primera con Margarita Miranda y nació Pepe Gamboa (compañero y amigo de colegio de Franklin Chang); de su segundo matrimonio con tía Yolanda Calderón, nacieron Eugenia, Jorge (Cokis), Javier y Adrián, del matrimonio de tía Mery con tío Papi Guille (Guillermo Chacón) nacieron Alberto (Beto), Amalia, Rolando, Arturo (Tuca) y Roxana, luego se casó tío Andrés con una alemana llamada Renata y nacieron Bruce y Rita y de su segundo matrimonio con Alice nació Lindsay; del matrimonio de tía Olga con tío Luis Antonio Murillo nacen: Luis Rodolfo (Luirro), Jorge (Ito), Margarita (Nena), Olman (Miga) y Rosa, quienes agregan luego como parte de la familia a Carlitos, después queda la familia de papá con mama (Alba María Cartín Zúñiga, conocida como Marieta) de este matrimonio nacimos: Patricia, yo (Flor), Armando, Gennory, Alba, Pablo y David)

JOSEFA DE JESUS GAMBOA RODRIGUEZ
Nace en Alajuela en 1838, llegando a estas tierras con 6 años de edad. Casa con Ramón Carrillo Castro y procrearon la siguiente familia: Marta Eduviges; Leonidas; Juana Ladislada; Pablo de Jesús; Francisco de Jesús; Joaquina Catarina; Napoleón de Jesús; Juan de Jesús y Emilio de Jesús.
BASILIA GAMBOA RODRIGUEZ
Sobre esta hija de doña Quina no fue posible encontrar datos, lo cual hace imposible saber que fue de su vida.
Aquí doy por finalizado este trabajo sobre la familia Gambia y su influencia, no sólo en San Ramón, sino en diferentes regiones del suelo costarricense. Podría decir que es la primera etapa, que contempla cuatro generaciones, desde que aparece el nombre de José Concepción Gamboa en Villa Hermosa, (hoy Alajuela), hasta la trayectoria de los hijos de doña Joaquina Rodríguez y por que no decir, hasta nuestros días. Numerosa familia, donde podríamos contar cientos de nietos, bisnietos y tataranietos, pero todos descendientes de un tronco común, que además de darle prestigio y brillo al apellido, también lo han hecho con la Patria.
Al principio de este trabajo indiqué que lo hacía a manera de homenaje, a quienes a base de esfuerzo y sacrificio, fundaron una de las ciudades más importantes de Costa Rica, de lo que los ramonenses nos sentimos muy orgullosos.
Sobre cada uno de los pioneros y fundadores de nuestra ciudad, se podría escribir una gran reseña, ya que los méritos son sobrados. Otros han de emprender esta tarea, que es justo que se haga, para que sus nombres, dedicación, sacrificio y cariño por este terruño, no queden en el olvido.
Creo que también ha de servir para que las generaciones ramonenses actuales y futuras aprecien en lo que valen, la entrega, el valor, el desprendimiento, el sacrificio, los ideales nobles y el trabajo tesonero, de quienes siendo campesinos, sin grandes bienes materiales, pero con un gran corazón, amantes de esta tierra, nos legaron una historia brillante que es nuestra obligación preservar por siempre.

10 comentarios:

Cristian Rodriguez dijo...

Me parece sin duda, un gran trabajo el realizado por el Prof. Arnaldo Acosta. En realidad no es para menos, pues desde nino y en labios de mi padre, el senorArnaldo ha sido un ramonense querido y muy respetado por su aporte cultural a este canton. Por otro lado me alaga el saber que mis antesesores forman parte importante a lo que fuera el nacimiento y los pilares de este bello canton, mi sangre lleva ambos apellidos de fundadores de San Ramon, por mi lado paterno el Rodriguez, gente sencilla , emprendedora, campesina y buenos vecinos. Por mi parte materna el Gamboa es geneticamente muy marcado en mi temperamento y sentido del humor y amor hacia mi canton.
Gracias Sr, Arnaldo Acosta por preservar la rica historia de nuestro querido San Ramon.
Cristian Rodriguez Chacon. hijo de Rodriguez Monge y Chacon Gamboa.

Marco Fco. Soto Ramírez dijo...

ESTIMADA FLOR: Un "¡ENHORABUENA!" por haber encontrado este Blog (y los otros suyos) Tesoro de incalculable valor para la perpetuación de nuestra memoria ancestral.

Un saludo cordial de su pariente "garrobero", cuya 'voz de aliento' le motiva a proseguir en sus iniciativas; especialmente, le insto a publicar los recuerdos de esas conversaciones con los Abuelos, Tíos, Padres y demás parientes, con el propósito de no permitir que el velo del olvido se tienda sobre nuestros ancestros.

Continuaremos leyendo todo lo que vaya publicando...

Un saludo cordial y fraterno desde la -más que- cuatricentenaria Ciudad Primada del Espíritu Santo de Esparza, en vísperas de la celebración de los Festejos en Honor a Nuestra Señora de La Candelaria, Patrona de nuestro añejo cantón.

Atte. Marco Fco.·. Soto Ramírez -Ñor Antenor- (Folclorista Esparzano)

P.D. Le invito a leer mis Blogs "ESPARZA MÍA..." (www.marcosoto34.wordpress.com)

y "ECHANDO PA'LANTE CON ÑOR ANTENOR" (www.puntarenas.com/antenor)

inseguro dijo...

Buenas me gustaria saber si tiene conocimiento de Los Gamboa de Rio Azul y San Antonio de Desamparados. Entre ellos mi abuelo Jose Luis Gamboa Mesen hijo de Francisco Gamboa Mora y Angelica Mesen. Mi correo es travelairnetwork@gmail.com. Gracias

Brandon Muñoz dijo...

Me parece muy interesante como en todo el texto no se menciona a desamparados. Es posible que los Gamboa de Alajuela llegaran a la villa de desamparados? No lo creo. Puede que existan dos vertientes y que los Gamboa de Alajuela nada tengan que ver con los de Desamparados. Es bien sabido que en Desamparados,San José, hay una gran cantidad de personas con este apellido así como otros muy difundidos en esta región como Fallas y Monge. He logrado rastrear hasta mediados del siglo XVIII a mí cuarto abuelo Benedito Gamboa que nació, calculo yo, entre 1820 y 1840. Habrá que investigar más.

Francisco Rodríguez Cascante dijo...

Por favor, me podría confirmar si don Arturo Moncada Gamboa, el historiador y abogado fue ramonense. Se lo agradecería mucho.

Ramiro Gamboa Guzmán dijo...

Ramiro Gamboa Guzmán

moreo pecos dijo...

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moreo pecos dijo...


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Brandon Javier Muñoz dijo...

Finalmente después de algún tiempo logré llegar hasta el "fundador" del apellido Gamboa en Costa Rica. El trabajo está en construcción pero en este documento pueden ver, junto a mi genealogía, parte de la historia del origen de este apellido en un formato menos poético pues no soy ramonense :P. Me gustaría posteriormente confirmar mis sospechas y unir la genealogía que aparece en este blog junto con Francisco Gamboa, de quien descienden los Gamboa de Heredia, Alajuela y Guanacaste.

http://gamboaencostarica.blogspot.com/2016/02/gamboa-en-costa-rica.html

Emilia Mendez dijo...

Me encanta ver como se extendió el apellido Gamboa a nivel nacional, el encontrar parte de nuestra genealogía. Soy de Guayabo, Gte. Y según los relatos de mi abuela(en paz descanse: Isabel Rojas Villalobos), ella; era hija de Eulalia Villalobos Gamboa y nieta de María Adelina Gamboa Rodríguez. Y según el relato ella era bisnieta de Manuel de Jesús Gamboa Rodríguez y tataranieta de doña "Quina". Muy buena investigación,....